Historias cortas llenas de pasión e intriga que enmarcan momentos indispensables para el relax y la comprensión lingüística.
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LOS FEOS DE SIEMPRE
A veces nos juntamos a tomar unas birras en el bar de Mauricio. Somos como el deshecho de lo bueno, somos producto del reciclaje corporal, somos feos pero con el tiempo lo hemos asumido.
LA COTORRA DEL COLECTIVO
Menuda cotorra se sentó a mi lado... Soy un tipo sencillo, me considero apasible y macanudo, pero a veces se me gira el bocho y quiero matar.
MARICONEANDO POR LAS ESTRELLAS
Erase el típico cancherito medio endiablado que quería ser famoso, quería pero no podía porque acarreaba un detalle en su personalidad que anulaba todo lo bueno que podía ofrecerle al mundo del séptimo arte...
ERA CAGON
Y ésto querido lector es un factor decisivo a la hora de marcar la diferencia en el mundo cruel que se rodeaba.
Su nombre es indistinto con lo cual lo bautizaremos como Brad Pito.
Pese a que su andar de fracasado es un hecho irrefutable, hubo un día en su vida que puedo cambiar su destino para siempre. El día que por una casualidad se enconcontró con un famoso de verdad...
Eran las 9 de la mañana y algo más, el calor era aceptable y el día soleado predecía una buena onda que a Brad le calo en la vena corta.
Marchóse embriagado con su vestimenta Hawaiiana por la avenida principal de su ciudad destacada, cuando sin más y a su lado se bajaba de un taxi el mismísmo Robert Mepiro con su lunar característico escoltando un rostro cargado de experiencias cinéfilas.
ERA CAGON
Y ésto querido lector es un factor decisivo a la hora de marcar la diferencia en el mundo cruel que se rodeaba.
Su nombre es indistinto con lo cual lo bautizaremos como Brad Pito.
Pese a que su andar de fracasado es un hecho irrefutable, hubo un día en su vida que puedo cambiar su destino para siempre. El día que por una casualidad se enconcontró con un famoso de verdad...
Eran las 9 de la mañana y algo más, el calor era aceptable y el día soleado predecía una buena onda que a Brad le calo en la vena corta.
Marchóse embriagado con su vestimenta Hawaiiana por la avenida principal de su ciudad destacada, cuando sin más y a su lado se bajaba de un taxi el mismísmo Robert Mepiro con su lunar característico escoltando un rostro cargado de experiencias cinéfilas.
RICHARD
La tarde comenzó a caer, Richard estaba seguro en su mansión frigida, lo que menos esperaba en aquel momento, mientras leía uno de sus libros favoritos (Juanito el pescador), era que uno de sus ojos perdiera la visión, pero no fue solo la neblina en el ojo lo que lo aterró, sino que fue la mano destrozada y amurada a su pared, la pared donde tenia la mayoría de sus cuadros, cuadros que el había pintado en un momento de desenfreno espiritual.
RAMON
En el espesor más recondito de la jungla se encontraba Ramón, Ramón sin ton ni son, le decían las chicas cuando el se proponía echarles un parle, parle que básicamente consistía en un "Que hace bombona!" o tal vez un sofisticado "Decime papito".
Ramón es un cazador experto, pero no tan conocedor de las artes cazatorias como el Dr. Terricola, hombre peligroso y sigiloso, que a su vez es capaz de cantar canciones tan hermosas como desastrosas.
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